Votando en paz: el caso de Putumayo y Caquetá

Caquetá tiene un voto conservador y Putumayo uno reformista ¿Por qué dos departamentos tan parecidos votan tan distinto (o cuáles son las raíces sociales de la derecha y la izquierda)?


Foto: Defensoría del Pueblo

Edinso Culma*

Alejandra Ciro*


Dos departamentos opuestos

Caquetá y Putumayo son dos departamentos contiguos que están ubicados en el suroccidente colombiano. Con la mayoría de sus territorios en el piedemonte y la llanura amazónica, ambos han sido fuertemente afectados por la guerra.


Pero a pesar de sus similitudes, en las últimas tres elecciones presidenciales la votación en estos dos departamentos fue diametralmente opuesta:


En Caquetá han ganado los candidatos con las propuestas más conservadoras y se ha convertido en un fortín uribista en el sur;En Putumayo han triunfado los que han tenido las propuestas más reformistas o alternativas al statu quo.


En las elecciones presidenciales, Duque triunfó en Caquetá con un 62,2 por ciento mientras que en Putumayo triunfó su contrincante, Gustavo Petro, con el 70 por ciento de la votación.


Este balance de fuerzas es similar al de elecciones anteriores:


En 2010, el candidato uribista Juan Manuel Santos triunfó en Caquetá con el 76,8 por ciento de los votos; Antanas Mockus ganó en Putumayo con el 52,4 por ciento.En 2014, Oscar Iván Zuluaga ganó en Caquetá con el 60,2 por ciento de los votos; en Putumayo ganó Juan Manuel Santos con el 67,3 por ciento.


A grandes rasgos se puede decir que la votación uribista ha ido perdiendo terreno en Caquetá mientras que en Putumayo ha venido aumentando el antiuribismo.

El contraste no deja de ser llamativo, porque ambos departamentos comparten procesos históricos como una reciente colonización, los cultivos de coca y el conflicto armado.


¿Por qué la diferencia?


Un elemento importante para explicar esas distintas orientaciones es la ascendencia de las poblaciones de uno y otro departamento, que se traduce en legados y culturas políticas diferentes: la mayoría de la población caqueteña tiene antepasados huilenses o migró del Huila, mientras que la putumayense migró de Nariño o tiene antepasados nariñenses.


Como se expresó también en las anteriores elecciones, mientras que Huila es de tradición conservadora (Duque triunfó con un 65 por ciento), Nariño es de tradición liberal (Petro ganó con un 64 por ciento).


Pero eso no es suficiente para explicar en detalle los comportamientos electorales de Caquetá y Putumayo en las últimas elecciones presidenciales. Las diferencias también están dadas por los distintos procesos de poblamiento que tuvieron lugar en los territorios y que nos pone a pensar cómo los desarrollos urbanos se cruzan con la geografía política.


Florencia, la capital de Caquetá, concentra el 42 por ciento de la votación del departamento y la sigue San Vicente del Caguán, con un 11 por ciento del respectivo censo electoral. En otras palabras: Florencia elige por todo el departamento, y Florencia es uribista.


Fuente: Registraduría

En Putumayo, en cambio, el voto se reparte de manera más pareja y ningún municipio se acerca a Florencia en cuanto al peso relativo de sus electores:


Fuente: Registraduría

A su vez, en Putumayo los municipios con mayor población y que concentran el potencial electoral son los de la zona petrolera y cocalera. En las últimas elecciones, Puerto Asís, Orito, Valle del Guamuez, Villagarzón, San Miguel, Puerto Guzmán y Puerto Caicedo representaron el 63,2 por ciento de la votación.


En cuatro de esos municipios  (Valle del Guamuez, San Miguel, Orito y Puerto Caicedo), la votación por Petro fue mayor o igual al 85 por ciento de los votos. Son esos municipios (particularmente Puerto Asís, Orito y Valle del Guamuez) los que han determinado, desde los años noventa, quién se convierte en gobernador de Putumayo y quién gana en las elecciones presidenciales en este departamento.


Los municipios petroleros y cocaleros de Putumayo votan por los candidatos más reformistas, porque en ellos se han gestado y consolidado desde finales de la década de 1970 las expresiones más grandes y más progresistas del movimiento social en este territorio. Ese movimiento social es más propenso al cambio político por nacer de los reclamos de las poblaciones con grandes necesidades básicas y derechos vulnerados.

Esto es así, a pesar del comportamiento electoral de los municipios del alto Putumayo y de Leguízamo, que tienden a votar de forma conservadora:


En 2010, el uribismo en cabeza de Santos obtuvo en Santiago, San Francisco y Colón votaciones superiores al 55 por ciento y en Leguízamo, el 75 por ciento de la votación.En 2014, Oscar Iván Zuluaga ganó en Leguízamo con el 52 por ciento.En 2018 Duque ganó allí con el 58 por ciento.


En el caso del alto Putumayo, la tendencia conservadora se explica por la raigambre que tiene el Partido Conservador en esa región. En Leguízamo, se explica por la presencia histórica de la Fuerza Pública (desde el Conflicto Colombo-peruano) y las estrechas relaciones económicas y culturales que tiene con Caquetá. Además, una porción importante de la población de Leguízamo es de origen caqueteño.


En contraste, en Caquetá no solo no se ha desarrollado un movimiento social de campesinos cocaleros de las dimensiones de Putumayo, sino que los municipios con mayor influencia histórica de la coca (que también tienen una tendencia de izquierda, como Cartagena del Chairá y Montañita) tienen unos índices de abstención alarmantes.


En las pasadas presidenciales, Cartagena de Chairá tuvo una participación electoral del 34 por ciento; buena participación si consideramos que en 2010 fue del 16 por ciento. Por su parte, en Montañita la participación en las pasadas elecciones fue de 40 por ciento.



Fuente: Registraduría

Los ejemplos de Cartagena y Montañita dan cuenta de otra notable diferencia entre los procesos políticos de Caquetá y Putumayo: el nivel de abstención.

En las últimas elecciones, Caquetá tuvo una abstención del 54 por cientoEn Putumayo, la abstención fue del 49 por ciento

Como indica la Grafica siguiente, los municipios con mayor abstención en la región se encuentran en Caquetá (color naranja).


Fuente: Registraduría

Y aquí otra diferencia: el tipo de economía de cada departamento.


En Putumayo, el petróleo estimuló la organización social dese los años sesenta, pero con la crisis de 1982 dejó de ser el incentivo para que se organizaran los pobladores y este papel lo asumió la coca.Los municipios petroleros y cocaleros de Putumayo votan por los candidatos más reformistas.En Caquetá, la ganadería extensiva no propició la organización de un movimiento popular comparable al del petróleo  o al de la economía campesina de la coca. Habría que ver los alcances de la organización que ha surgido en Caquetá en respuesta a la incursión petrolera de los últimos años, que al parecer no se han materializado políticamente.


Y el clientelismo sigue allí…

Pero a pesar de las diferencias en las elecciones presidenciales, Caquetá y Putumayo se asemejaron en las elecciones al Congreso y los movimientos sociales fueron menos efectivos a la hora de quebrar las lógicas clientelistas.


Así, tanto en Caquetá como en Putumayo el liberalismo obtuvo una curul (aunque en Putumayo ganó el candidato del ministro Guillermo Rivera, a favor de los acuerdos de paz) y el uribismo obtuvo otra (si bien en Putumayo el candidato se presentó por el Partido Conservador y no por el Centro Democrático, cuyo candidato oficial tuvo poca votación).


Las FARC no tenían influencia


Las primeras elecciones después de la firma de los acuerdos de paz muestran que las armas de las FARC no influían de manera apreciable sobre los resultados electorales puesto que Putumayo siguió votando por el cambio y Caquetá siguió siendo un fortín uribista.


Las armas de las FARC tampoco eran el principal motivo para la abstención en estos territorios:


Primero, porque la abstención parece ser un fenómeno particular de Caquetá, históricamente mucho mayor que en Putumayo,y segundo, porque la mejora en los índices de participación fue significativamente mayor entre 2010 y 2014 (cuando pasó de 35 por ciento al 41 por ciento en Caquetá y del 40 por ciento al 45 por ciento en el Putumayo), es decir, cuando se empezó a desactivar la guerra y no tras la firma de los acuerdos.


Los mayores índices de abstención en la región obedecieron a los periodos de retoma militar del territorio bajo la llamada Seguridad Democrática del gobierno Uribe.


En suma, existen elementos históricos, geográficos y económicos que tienen mucho peso y que originan diferencias en territorios aparentemente similares, a pesar de que otros elementos como el clientelismo sean aún significativos en la vida política de ambos departamentos.


* Sociólogo de la Universidad Nacional y magister en Antropología de la FLACSO, sede Ecuador, investigador sobre el conflicto, el narcotráfico y las víctimas.

** Historiadora de la Universidad de los Andes, magíster en Estudios Políticos de la Universidad Nacional. Investigadora Proyecto Territorios y Estado.

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